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San Valentín en Viridiana by Lisice

Hay ocasiones especiales. No tienen que ser días señalados. Esto ayuda a animarse a aquellos que de otra manera no encuentran escusa.
Por eso me gusta la Navidad, porque saludas, llamas, quedas con amigos, familia, vecinos. Lo mismo pasa con el día de la madre, el del padre, o el más reciente a hoy. San Valentín.

Mi compañera de trabajo lo llama San Tiendín. A mi no me parece especial esta fecha (ni fu ni fa), este año decidimos salir Araque y yo a comer románticamente en Viridiana.
Lo primero de todo digo que la comida fue excelente. Riquísimo todo. La descripción de la comida os la presenta Araque que lo hace mucho mejor que yo, él es el romántico.
El servicio normal. Ni trato especial, ni indiferente. El chef que ni se quien es, ni me interesa. Me pareció un tipo simpático al saludarlos amablemente al entrar. En estos tiempos en los que los chef son tan aplaudidos, seguidos y homenajeados como actores o cantantes. Me pareció cercano.

Me pareció y me cambió de opinión antes del postre. Primero porque bajó a explicar los platos fuera de carta dando la espalda a un par de mesas. Entre ellas la mía. No nos enteramos. Pero tampoco pasaba nada. Le preguntamos al camarero. Para el blog le pedimos hacerse una foto con Araque y dijo que sí, que sin problema, que iba a por unos gorros, que le gustan mucho y volvía.

Estamos esperando a hacer la foto. Tengo el iPhone 6s Plus sin batería, y mira que es difícil. Eso sí, entregado a una mesa del fondo. Espero amigos, entiendo que se dejaban una pastaza. Pero no le disculpa. Tienes obligación en el momento que aceptas. Porque opción a negarse había. No sé que me dolió más, si el sí de judas o que le dejara a Araque con la palabra en la boca ¿Pero qué desplante? Sino era necesario decir que sí. Con decir “me encantaría, pero ahora estoy liado con los fogones o con esa mesa o con historias o no puedo o no me gusta u otro día” o un simple “no”. Que se respeta. No respeto los sí negativos joder, pero un sí que es un no ¿Cómo se come? Me atragantó. No me gusta la gente así. Mira que hoy estás arriba, pero mañana…
Hay una palabra para definir a personajes así. Pero me la callo.

El sitio de rancio abolengo. Mira, cada uno es libre de decorar a su gusto. Cada uno de ir y disfrutar de la decoración acorde con uno mismo.
Para mi no tenía de original ni la claqueta de los baños que ponía en tiza actrices y actores. Pero comer con esos techos retazo de los 80, los ladrillos sin encanto y las pinturas fueras de temporada me da yuyu.

Gracias a dios había mantel y servilletas de tela. Mantel de los de toda la vida, 5 capas.

El vino, no se. Se apoyó en la mesa para quitar el precinto, se peleó con el corcho y lo sirvió un minuto antes de traer el entrante. Respiró tan poco como yo con el constipado.

Mucho espacio de tiempo entre el primer plato y el segundo. Que para mi gusto estaba demasiado crudo el pez espada, cortado como para marmitako.

Otra cosa que me pone de los nervios es que te cobren el cubierto. Vi un programa que decían que era ilegal sin decirlo, pero no estaba con ganas de pelea, San Valentín, you know. 10 euros: un pan exquisito. Un entrante de potaje servido en una minicazuela. Una brocheta de entraña sobre una batata deliciosa. Pero a mi nadie me avisa de antemano. Por lo que pido como si no hubiera una mañana. Resultado: tanto pan, entrantes. Pues que casi no queda sitio para el postre ¡Avisar de lo del cubierto! Primero porque me lo cobras, segundo porque como por diez.

Respiro hondo elijo postre. Y no hay. Vaya tela. Un sitio tan “maravillosos” con un “chef”, ni idea del nombre, tan espectacular y de 3 postres que tienen que hacer se quedan, que yo supiera, sin uno. Justo el de chocolate, lo ultimo que se pide en San Valentín, ¿Verdad? Si que fue una comida inolvidable. Para no volver la verdad.

Porque a mi me gusta comer bien. Cocinado rico. Espectacular servido. Con detalle del servicio. En un local con gusto (adecuado al mio claro) Y se puntua todo esto. Que sino me voy al bar de abajo que mira, olerá a fritanga, pero el Manu me trata como una reina y se come ole ole.

Sobre lisice

Madrileña de Galicia adoptada londinense. Como buena mujer, soy una persona crítica; critico por afición y por devoción, incluso mi situación laboral es crítica. Llevo escribiendo desde pequeña, siempre para mi misma y ahora, para todos vosotros desde este foro que me brida Araque. Ahora aquí, mi función será la de buscar el Santo Grial de la tortilla de patata madrileña.

3 comentarios

  1. Jajajaja que genial tu post. Despues de leer el cursi de Araque,me quedo con el tuyo. Pero chica el pobre tenia ilusion por comer ahi…la proxima vez elige tu.

  2. ¡Gracias Alba!
    La verdad fue un fiasco. De todo se aprende. La próxima vez elijo yo, como dices tú. ¡Ya sé dónde!!

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